La cuestión no es si existe desigualdad. La pregunta es cuánto talento y cuánto dinero estás perdiendo por no rediseñar tu estructura.
Cuando la vida de las personas se cuela en la empresa (cuidados, maternidad, paternidad, enfermedad, nuevas generaciones con expectativas diferentes) muchas organizaciones descubren que su modelo de trabajo no está diseñado para sostenerlo.
Integrar la vida real en la organización implica revisar liderazgo, criterios de promoción, procesos, comunicación interna y toma de decisiones.
Rediseñar esta estructura es liderazgo y una decisión estratégica.
Yo puedo hacerlo.
La rotación empieza a normalizarse en perfiles clave.
Las mujeres senior reducen su presencia en puestos de liderazgo.
Las nuevas generaciones cuestionan el modelo de disponibilidad permanente.
Existen políticas de conciliación, pero no cultura que las sostenga.
Todo depende de la sensibilidad de determinadas personas.











