Cuando un diagnóstico imprevisto cambia la conversación.

La empresa me llamó pocas semanas después del nacimiento.

Era su tercer hijo. Y había llegado con un diagnóstico inesperado que ponía toda la vida familiar del revés.

Recuerdo el tono y el ambiente de esa primera conversación para entender el servicio solicitado.

Había cuidado.
Había respeto.
Había intención de hacerlo bien.